Grifaldo Toledo, Jorge

martes, 5 de marzo de 2013

PEDERNAL

Consigna del día: Ciega, sorda, muda. Ciega, sorda, muda. Ciega, sorda, muda
Acuérdate. Ciega, sorda y muda. Ciega y sorda y muda.

Que no se te olvide respirar... lo justo.
Que no se te olvide que estás... sin existir.
Que no se te olvide que existes... fuera de aquí.

Recuerda:
No importa lo que digan, hablen o insinúen; eres sorda e inmutable.
No importa nada, sólo sobrevivir un día más.

Y ahora, entra en la oficina y trabaja.


Cuando la puerta se abre, una sala llena de filas y filas de bancadas se extiende ante su mirada. Cientos de puestos de trabajo se hacinan codo con codo a lo largo y ancho de la planta. Camina entre los pasillos pasando ante los puestos vacíos de los teleoperadores que comienzan su turno una hora más tarde. Por fin llega a las filas ocupadas por los grabadores, su departamento... afortunadamente aún no han llegado los otros, sólo su compañera de acoso, la otra persona del departamento que, como ella, sufre las consecuencias de ser profesional en su trabajo.

Suelen llegar temprano para tener un rato para ellas solas, para darse confianza y fuerza, para recordarse que no están solas, para conjurarse en no dejarse doblegar pase lo que pase... Por amor propio, porque es un trabajo estable y porque desde que han puesto la prima por producción el sueldo es mayor. Marisa ha conseguido, por fin, dejar de contar los céntimos para llegar a final de mes y sueña con el día en que la hagan indefinida para intentar conseguir una hipoteca. Sonia ahorra todo lo que puede para devolverle a su familia el dinero que le prestaron mientras estuvo en el paro, pues nunca se sabe cuánto tiempo durará un trabajo y hay que aprovechar esta oportunidad... Por eso aguantan todo lo que haga falta, por eso trabajan 7 horas seguidas grabando datos convertidas en un par de pedernales, sin ver, sin oír, sin hablar...

Todo comenzó cuando el departamento de grabación, que hasta entonces había sido un cajón de sastre donde habían ido relegando a varios desastres de diversos departamentos, necesitó profesionalizarse. Para lograrlo, pidieron que se cumpliese un mínimo de trabajo y se empezó a revisar la fiabilidad de lo grabado... y entonces descubrieron que sólo tenían dos grabadores profesionales...

Los compañeros dejaron de ser compañeros y se convirtieron en una tribu de crueles individuos que sólo tenían un objetivo: conseguir que esas dos personas se integraran en la tribu y aceptaran sus normas de no-trabajo o se despidieran.

Día tras día eran sometidas a sutiles desprecios y comentarios despectivos. Ningún ataque directo que pudieran contestar ni denunciar, sino un ataque soterrado de expertos zapadores buscando derribar las murallas del enemigo... sólo que no era una guerra ni había enemigos, sólo un trabajo sencillo realizado por personas que creían en el trabajo bien hecho, en la palabra dada al firmar un contrato.

Y por eso, por las mañanas había una consigna grabada a fuego, un lento caminar entre las filas, una transmutación de la carne en piedra… Ciega, sorda, muda

(Publicado en la antología de relatos cortos "EL CRACK DE 2009")



"Cow's Skull with Calico Roses"
Georgia O'Keeffe





La "continuación" de la que hablo en los comentarios podéis encontrar aquí: 



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