Grifaldo Toledo, Jorge

martes, 26 de enero de 2016

Luar (Luz de luna, a través de Mª Pilar Couceiro)

La conversión del dolor en placer, de la mano de Wilde, es el relato elegido por Piluka para celebrar el plenilunio de este mes acaecido hace escasos días...





El Artista

Óscar Wilde
(Dublín, 1854 - París, 1900)

Un día nació en su alma el deseo de modelar la estatua del «Placer que dura un instante». Y marchó por el mundo para buscar el bronce adecuado, pues sólo podía concebir sus obras en bronce.

Pero el bronce del mundo entero había desaparecido y en ninguna parte de la tierra podía encontrarse, como no fuese el bronce de la estatua del «Dolor que se sufre toda la vida».

Y había sido  él mismo con sus propias manos quien en su momento modeló aquella estatua, para instalarla sobre la tumba del único ser que amó en su vida. Sobre el sepulcro de la persona amada colocó aquella estatua, su creación, para que fuese muestra del amor del hombre que no muere nunca y como símbolo del dolor del hombre, que se sufre toda la vida.

Pero, por más que siguió buscando, en el mundo entero no encontró más bronce adecuado que el de aquella estatua.

Entonces cogió la estatua que había creado, la introdujo en un gran horno y la entregó al fuego.

Y con el bronce de la estatua del «Dolor que se sufre toda la vida» modeló la estatua del «Placer que dura un instante».
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