Grifaldo Toledo, Jorge

viernes, 25 de septiembre de 2009

MARIPOSA CON FONDO GRIS

Besos de humor de otoño en este septiembre lluvioso resuenan ya por las calles de la ciudad. Aunque a veces hay suerte y un beso húmedo con olor a caramelo te asalta a la salida del parvulario: ¡Hola! muacccsss... ¡Hala, llueve! ¿Has traído mi paraguas rosa?; y una manita se apodera de la tuya con firmeza arrastrándote hacia las prisas de patio.
En el revuelo de risas, un rastro de ceras y acuarelas se diluye lentamente en charcos, formando lagos multicolores donde seguir pintando con los chapoteos, y las nuevas canciones se desprenden por las yemas de los dedos en espirales de emoción desbordada, convirtiendo el patio en un mágico caos en el que los niños son duendes que habitan los mundos de las hadas, y donde se nos obliga a mirarnos en espejos encantados a los que hacemos la eterna pregunta: Espejo, espejito mágico, ¿quién es la persona más maravillosa del reino?
Y ese día, afortunadamente, la risa de unos ojos de duende te responden que eres tú.
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