Grifaldo Toledo, Jorge

sábado, 19 de septiembre de 2009

PROMESA

Hace unos minutos, al despertarme el sonido del teléfono (una llamada perdida, como nuestra cita), me he arrebujado entre las sábanas suaves y tibias, y su contacto sobre mi piel desnuda ha susurrado una promesa de otro día, de un momento deseado y futuro.

Hace unos momentos, con la piel huérfana de sábanas y calor, un pijama de raso me ha acogido en su seno restañándome el calor perdido y susurrándome una promesa de caricia lenta, nonata y futura.
Hoy, me temo, todo susurrará un olor a promesa, a futuro, a ti.





Manuel Navarro
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