Grifaldo Toledo, Jorge

jueves, 26 de noviembre de 2015

Luar (Luz de luna, a través de Mª Pilar Couceiro)

Anteanoche tuvimos la suerte de disfrutar de otro plenilunio... y con él llega un nuevo relato enviado por Piluka para celebrarlo...



Recién celebrada la fiesta de Santa Cecilia,
esta “luna llena” va especialmente dedicada
a mis compañeros de “Viva la Música”.



Música
 
Ana María Matute
(Barcelona, 1925-2014)
 
Las dos hijas del Gran Compositor -seis y siete años- estaban acostumbradas al silencio. En la casa no debía oírse ni un ruido, porque papá trabajaba. Andaban de puntillas, en zapatillas, y solo a ráfagas el silencio se rompía con las notas del piano de papá.
 
Y otra vez silencio.
 
Un día, la puerta del estudio quedó mal cerrada, y la más pequeña de las niñas se acercó sigilosamente a la rendija; pudo ver cómo papá, a ratos, se inclinaba sobre un papel y anotaba algo.
 
La niña más pequeña corrió entonces en busca de su hermana mayor. Y gritó, gritó por primera vez en tanto silencio:
 
-¡La música de papá, no te la creas...! ¡Se la inventa!





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